Farkhunda: Nuestra nueva Malalai

¿Quiénes son las personas que asesinamos?

Rastreadores de la verdad y patriotas.

Farkhunda fue brutal y bárbaramente asesinada por cuestionar si un mulá era un fraude o no. Iniciar un clamor entre los hombres que erróneamente la acusaron de quemar el Corán sería favorecer a este mulá, pues tal vez ella lo había desafiado de ser charlatán. Un charlatán es una persona que sostiene falsamente que tiene un conocimiento o habilidad especial; un fraude. Matar a la muchacha – la verdad quedará oculta. Ese no es el caso acá. Si acaso, su muerte ha lanzado una conmoción a través de nuestro condicionamiento ancestral. Despertado el lado femenino dormido dentro de que los afganos tenemos dentro.

El instinto destructivo en nuestro interior está desenfrenado y retorcido. Sobre todo, después de décadas de guerra. Es asombroso cómo sobrevivió toda esa tortura hasta el final, cuando le prendieron fuego. La turba no pudo matarla – ella luchó – su espíritu era fuerte. Vivimos en una era de tecnología donde vimos su asesinato en cámara. No importa dónde estabas. Presenciaste su muerte y sentiste la impotencia de no poder detenerla. Se tiene que detener rompiendo este patrón de destrucción contra la mujer. Que en esencia es la destrucción de lo femenino dentro de todos los hombres que comenten estos actos.

ESTAS SON SUS MADRES, ESTAS SON SUS HERMANAS, ESTAS SON SUS HIJAS.

¿Quién es Malalai? Solamente en caso que no lo sepas.

Malalai de Maiwand (pashtúnد ميوند ملالۍ), conocida también como Malala (pashtúnملاله), o Malalai Anaa (pashtún:ملالۍ انا, que significa Malalai la “Abuela) es una heroína del folkore nacional de Afganistán que congregó a los luchadores pashtún locales contra la tropas británicas en la Batalla de Maiwand de 1880. Luchó al lado de Ayub Khan y fue responsable de la victoria afgana en la Batalla de Maiwand el 27 de julio de 1880, durante la Segunda Guerra Anglo-Afgana. Cuando el ejército afgano estaba perdiendo la moral, a pesar de ser superiores en número, Malalai tomó la bandera afgana y gritó: “¡Jóvenes! ¡Si no caen en la batalla de Maiwand, por Dios, alguien los va a conservar como símbolo de la vergüenza! Esto inspiró a los combatientes afganos a redoblar sus esfuerzos. Cuando mataron a un abanderado principal, Malalai fue al frente y levantó la bandera (algunas versiones dicen que usó su velo como bandera) y cantó. Pero entonces, la propia Malalai fue alcanzada y murió. Sin embargo, sus palabras han estimulado a sus compatriotas hacia la victoria. Luego de la batalla, Malalai fue honrada por sus esfuerzos y enterrada en su aldea natal de Khig, donde su tumba permanece todavía. Tenía entre 17 y 19 años al momento de su muerte.

También se le conoce como la “Juana de Arco afgana” y como la ” Molly Pitcher afgana” en el mundo occidental. Hay muchos colegios, hospitales y otras instituciones que llevan su nombre en Afganistán. Su historia se cuenta en los libros de texto escolares afganos. La activista pakistaní por los derechos de la mujer, Malala Yousafzai, y la activista y política afgana Malalai Joya llevan el nombre de Malalai de Maiwand.

Generaciones de mujeres afganas fueron Malalai. Lidiaban con su propia pérdida y trauma, pero al mismo tiempo se esperaba que sanaran a otros. Vengo de una generación de sanadores de heridos. Mi bisabuela fue una sanadora de heridos durante la Guerra Británico-Afgana mientras debió enfrentar la pérdida de su esposo.

Siento mucho orgullo de ver a las mujeres cargar el ataúd de Farkhunda a su sepultura. Por lo general, es costumbre que los hombres carguen el ataúd a la sepultura. Ver a las mujeres hacerlo…. ¡fue tan poderoso! Una de las nuestras ha caído…de nuevo. Como pasa con las mujeres en el país. Mujeres a que son violadas, vendidas, a quienes mutilan sus rostros. Aun así, las mujeres afganas pasan por el mismo ciclo.

Las mujeres necesitan sanarse a sí mismas y romper con este patrón a través del amor propio. Este no es solamente un problema afgano. Es un problema de MUJERES. El trato a las mujeres en Afganistán es de lejos uno de los más inhumanos del mundo. Lo sé por mi propia experiencia. Vivir en ese ambiente puede causar que una mujer pierda la salud mental o que cometa suicidio.

Sofocación por medio de culpa y vergüenza, tal como lo veo. Las mujeres ya están en estado de maltrato infantil al que se agrega el maltrato – luego hacerles pensar que era su culpa es una espiral de caos que no se puede detener. Una vez que nuestras mujeres se hagan más fuertes desde adentro, este tipo de actos caóticos e inhumanos se detendrá porque manifiestan nuestros pensamientos. Se convierten en nuestra realidad. Debemos salir de estas cadenas. Debemos reconfigurar nuestras mentes, corazones y almas. Debemos atendernos nosotras y fortalecernos las unas a las otras.

Prendieron fuego a Farkhunda.
Dejaron en llamas el espíritu de la mujer afgana.
Ella se quema ahora y quiere justicia.
Las mujeres afganas no serán ignoradas nunca más.

Somos Malalai. Somos Farkhunda.

Zanayeh Afghanistan.

farkhunda2

Artículo: Farah Siddiq, Fundadora del Project ARTIVISM 

Fotos: Reuters. Pintura: Rashed Rahmani.

Traducido del original en inglés por Gabriela García Calderón Orbe.

 

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