En el televisor de cartón

shaira
“El amor y el servicio al prójimo es eliminar nuestro ego, y tomar una vida centrada en los verdaderos placeres. Ese es mi objetivo y ha sido mi senda”
Shqipe Malushi

Escritora – Kosovo

Nací para eliminar la tristeza del rostro y del corazón de las personas”. Así empieza la entrevista Shqipe, robándome por enésima vez una sonrisa, como cuando hace seis años nuestros caminos se cruzaron en Kabul.

Shqipe Malushi – se pronuncia Shiipe -, nació en Kosovo en 1955. A los 3 años su vida quedó marcada por la tragedia cuando su padre falleció con tan solo 27 años, dejando a su joven madre enferma y responsable de tres niños de 3, 2 años y un bebé de 19 meses. Shqipe se crió con sus abuelos y creció como una niña extremadamente precoz. Ante la sombra de tristeza que asomaba en su vida familiar, creció con una gran necesidad por amor y “como el amor no venía a mí, yo iba por él”.

La televisión llegó a su pueblo cuando ella asomaba los 7 años de edad. Tenía la impresión que las personas despilfarraban felicidad a través de ese artefacto. Parecían tan llenas de afecto, que a Shqipe le dieron ganas de entrar a ‘esa caja’. Después de muchos intentos terminó dándose cuenta de  que era físicamente imposible para ella poder entrar en el televisor, así que se fabricó su propia televisión. “No fue tan difícil, solo necesita una gran caja de cartón con un gran hoyo por donde asomar mi rostro”.

Shqipe rondaba por todo el pueblo con la cabeza metida en una caja de cartón, hablando con las personas y haciendo sus propios “programas televisivos”.  “La gente creía que era una pobre niña loca; mi abuela me metió dentro de la casa diciéndome que hacía pasar vergüenza a la familia y tuve que abandonar mi televisión de cartón”.

Bella y agraciada, a los 16 años quería romper con los estereotipos estrictos familiares planeando convertirse en actriz. Le cayó una revista en las manos donde indicaba que el cantante Tom Jones, quien estaba en Londres, buscaba nuevos talentos en niños huérfanos. Los cerca de 2000 kilómetros de distancia que la separaban de Londres y Tom Jones no iban a impedirle ser actriz, creyó.

Guapa, graciosa, carismática y sobre todo talentosa, Shqipe se dijo que reunía todos los requisitos para esta selección. Para cumplir una primera parte de su plan, tomó dinero de sus abuelos, lo escondió en una mochila, robó el pasaporte de su madre, alquiló un taxi no sin antes llenarlo de provisiones (frutas y verduras) y enrumbó a Estambul –aprovechando que su madre tenía una visa turca- , escondió una almohada bajo su vestido y “nadie hizo ninguna pregunta a una joven musulmana, con velo y, encima, embarazada”.

Su viaje se detuvo en Turquía, donde vivió la “vida loca” y gastó todo el dinero que tuvo. Pasado un mes, la policía la encontró y la regresó a Kosovo. Shqipe temía por la reacción de su familia. “Sinceramente  creía que iban a matarme, pero no lo hicieron. Me encerraron en  la casa y me prohibieron regresar a la escuela. Pasé un año alejada de mis estudios y viviendo una vida de prisionera. Yo no quería eso, así que robé medicamentos de mi abuelo y me los tomé todos. Los médicos me salvaron en emergencias y explicaron a mi familia que si yo no regresaba a la escuela iba a volver a intentarlo”. Su familia la liberó y Shqipe ingresó a la universidad  de Belgrado a estudiar psicología. Su vida tuvo un primer renacer a los 17 años, cuando empezó la universidad.

50 palabras, 50 dolares

En 1980 se graduó con honores en la universidad de Belgrado, el mismo día que el presidente de la antigua Yugoslavia, el Mariscal Josip Broz Tito, falleció. Su futuro estaba a punto de dar el gran cambio.

Shqipe enrumbó a los Estados Unidos en un intercambio estudiantil, pero con el plan escondido de quedarse para convertirse en actriz. Poco le importó –o no prestó mayor atención– al hecho de llegar a un país donde hablaba solo 50 palabras del idioma y con apenas 50 dólares en el bolsillo. Durante los primeros años se topó de cerca con la realidad de un inmigrante, teniendo que realizar pequeños trabajos mal remunerados para subsistir.

El destino volvió a jugarle una mala pasada. Shqipe sufrió un accidente automovilístico que la dejó paralizada de la cintura para abajo. “Los médicos estaban seguros de que no iba a volver a caminar sin apoyo”. Lejos de ver el accidente como una fatalidad, Shqipe lo consideró como una de “las mejores cosas que pudo haberme pasado”.

Durante los años que estuvo en el hospital se dedicó a aprender el idioma correctamente y a escribir, a escribir tanto que se convirtió en escritora. Es autora de cerca de 13 libros además de piezas de teatro y poesías.

Luego de seis años de tratamiento, Shqipe contrarrestó todos los diagnósticos médicos y volvió a caminar, a los 32 años.

Renacer

Mientras daba sus primeros “nuevos pasos”, su renacer y sus conocimientos encontraron auge en el seno de comunidades de mujeres inmigrantes, donde el desarrollo personal era un objetivo a alcanzar. Se encontró en medio de organizaciones caritativas y grupos feministas dando conferencias e inspirando con sus lecciones de vida a otras mujeres. A principios de la década de los 90 creó la Organización de Mujeres Albanesas en Estados Unidos (The Albanian American Women) que presidió durante sus primeros años de funcionamiento.

En 1998 Shqipe decidió regresar a Kosovo, su hogar. El conflicto entre la policía serbia y la Armada Por la Liberación de Kosovo (KLA) cobraba víctimas civiles y ella se sentía en la obligación de regresar para ayudar a los refugiados kosovares, cuyo número crecía cada vez más. En su afán por protegerlos, se convirtió en la primera balkanesa refugiada política en los Estados Unidos.

Regresé a Kosovo después de 15 años. Todo había cambiado, no podía reconocer el camino a casa entre tanto soldado armado”. En aquella época el nombre de Shqipe Malushi era célebre por sus libros y poesías que incluso le habían valido ser vetada por los serbios. Shqipe recibió una gran bienvenida, a la luz de las velas, con una lectura de su obra ‘Para ti’, dedicada a Kosovo. Fue una velada inolvidable, a escondidas de los soldados, donde se mezclaron risas, llantos y esperanzas.

Todos tenemos que partir, de todos modos

Su trabajo en ayuda de los refugiados kosovares le valió una medalla de la OTAN. Pero la alegría de una labor cumplida se mellaría con una nueva jugarreta del destino: Shqipe tenía cáncer al útero y los médicos le daban un cincuenta por ciento de oportunidades de sobrevivir. Después de mucho tiempo sintió lo que era perder la esperanza. No pensó en el otro cincuenta por ciento de oportunidad de vida. No vio el vaso semi lleno, sino semi vacío. Se enfocó en el otro cincuenta por ciento, aquel que no le daba la oportunidad de sobrevivir.

Luego de muchas cirugías y tratamientos en Alemania, regresó a Nueva York “para morir”. Encontró consuelo en las enseñanzas del maestro Sufi Tosun Bayrak, quien le solicitó su ayuda en unos programas humanitarios. Le dijo “todos tenemos que partir, de todos modos. Hasta que llegue ese momento, ¿por qué no vienes y ayudas a los niños de nuestra organización?”.

Es así como empezó con el proyecto ‘Juventud para la Humanidad’, una organización humanitaria para los jóvenes y manejada por jóvenes. Recolectaron fondos económicos y ayudaron a orfelinatos de Bosnia, Kosovo, Chile, Siria, así como a las víctimas del huracán Katrina. Shqipe volvió a impregnarse de amor y, literalmente ‘se olvidó de morir’.

Día tras día decidí seguir adelante y tomar el 50 porciento que me permitiría quedarme; el tratamiento funcionó y yo olvidé que en algún momento estuve enferma”.

El torbellino Shqipe en Asia Central

El 2006 Shqipe viajó a Afganistán donde fue testigo del sufrimiento pero también del coraje del pueblo afgano. Contratada por el gobierno alemán para dar un taller de tres semanas de desarrollo personal, terminó quedándose cuatro años y medio.

Si bien es cierto, fue testigo de la opresión y dolor del pueblo afgano, también lo fue de la fuerza de sus mujeres. “Estoy admirada de su coraje y de su inteligencia. Ellas pueden soportar las pruebas más duras, como perder hijos y, sin embargo, saben mantener su honor y orgullo muy en alto. Son el centro de la familia. Saben que pueden morir en cualquier momento, así que siempre están viviendo el presente sin tiempo ni goce para llorar un pasado triste o culpabilizar a terceros. Estoy segura que cuando las mujeres estén más involucradas en el tema del desarrollo de su país, es allí cuando Afganistán cambiará”.

Fue contratada por el gobierno afgano como asesora de género. Capacitó a más de 4700 funcionarios y entrenó individualmente a 1500. Trabajó en la acción, planificación, resolución de conflictos, problemas de liderazgo, corrupción y, claro, problemas de género y violencia contra las mujeres. A pesar de pequeñas dificultades logísticas, sobre todo la falta de estufas durante el invierno donde la temperatura suele bajar a -20 grados, la perseverancia de sus pupilos fue inflexible. “Estaban puntuales en cada sesión, con muchas ganas de aprender”.

El 2010 fue invitada a trabajar con el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica para formar soldados a que entiendan la cultura y tradiciones afganas. Fue instructora de conciencia cultural, pero se topó contra la desconfianza de los soldados hacia la cultura afgana y su total falta de conocimiento y, peor aún, su desinterés por aprender.” Sentía muchas veces que se mostraban reacios frente a mis enseñanzas, pero no me di por vencida”. Fue difícil.

El mismo 2010 Shqipe enrumbó a India invitada por la organización Jagori Grameen, para capacitar a mujeres de 86 aldeas del estado de Himachal Pradesh. No pasó mucho tiempo para que su trabajo en las zonas rurales se haga conocido por el gobierno hindú, que le otorgó una residencia del Instituto de Finanzas de Nueva Delhi para desarrollar más talleres de formación sobre la gestión entre funcionarios públicos de la India.

Shqipe tiene una fuerza interior innegable y escucharla es un himno al amor. “Creo que el amor y el servicio al prójimo es eliminar nuestro ego que solo nos pone trabas, para tomar una vida centrada en los verdaderos placeres. Ese es mi objetivo y ha sido mi senda”

Si desea conocer mayor información sobre la obra de Shqipe Malushi, no dude en visitar su página http://malushi.net

Entrevista: XM

Fotos: Shqipe Malushi

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